El chupete y los niños

El chupete y los niños

 

El uso del chupete y los dientes.

No está demostrado que el uso del chupete hasta los 3-4 años se relacione con alteraciones en los dientes. Sin embargo, el uso en niños mayores sí y debería ser valorado por un odontopediatra.
 
Trucos para retirar el chupete:
  • Sea la interrupción brusca o paulatina, no se debe recurrir a castigos. La estrategia de untar la tetina con sustancias de sabor desagradable (vinagre, pimienta, limón…) suele dar buen resultado.
  • Puedes inventar una historia en la que algún personaje de ficción se lleve el ‘tete’ a cambio de un regalo.
  • A veces, el chupete puede olvidarse en el lugar de vacaciones o perderse en la calle.
  • Cortar la tetina o pincharla para que la sensación de chuparla no sea placentera disuade a muchos pequeños.
  • A los más mayores les puede convencer su pediatra, explicándoles por qué deben dejarlo.
  • La decisión ha de ser firme. Una vez que el niño abandona el chupete se acordará de él y volverá a pedirlo, pero hay que dejar que pase el ‘síndrome de abstinencia’.
Chuparse el dedo conlleva peores consecuencias que con el chupete. Por mucho que exista la percepción de que chuparse el dedo es un acto natural y, por lo tanto saludable, lo cierto es que los especialistas coinciden en que es bastante más peligroso llevarse el pulgar a la boca. Porque el hecho de chuparse el dedo puede dar problemas en la alineación dental. La presión que ejerce el pequeño al succionar el propio dedo, repercute en una elevación excesiva de la bóveda del paladar, al tiempo que se va estrechando paulatinamente la arcada maxilar. Esta deformación, que los especialistas denominan paladar gótico dificulta no sólo las funciones de masticación y deglución de los alimentos, sino que, además, puede repercutir negativamente en el desarrollo del habla y la pronunciación del pequeño. De hecho, estas alteraciones no revierten espontáneamente y suelen requerir la intervención del odontopediatra más pronto o más tarde.

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